Para el logro de los objetivos educacionales establecidos en nuestro Liceo nos  apoyamos en el presente Reglamento de Convivencia  Escolar, el cual contribuye a orientar y regular el comportamiento individual y social de estudiantes y apoderados/as, como también, en algunos casos, de funcionarios/as y del resto  de  los  integrantes  de  la  Comunidad  Educativa  del  Liceo  Gabriela Mistral.

Una convivencia escolar sana es un derecho y un deber que tienen todos  los   miembros  de  la  comunidad  educativa,  donde  el  fundamento principal es la  dignidad  de  las personas y el respeto que éstas se deben entre  sí.  Es  un  aprendizaje  en  sí   mismo,  que  contribuye  a  un  proceso educativo  llevado  a  cabo  en  un  ambiente  tolerante  y  libre  de  violencia, orientado a que cada uno de sus miembros pueda desarrollar plenamente su personalidad, ejercer sus derechos y cumplir sus deberes.

Sin embargo, es un deber precisar que la regulación, reconocimiento, desaprobación  y  procesos de responsabilización de conductas de cada uno de los funcionarios/as del establecimiento se encuentran  regidos por el Reglamento         Interno correspondiente.

El reglamento de convivencia escolar se constituye en una expresión de las condiciones necesarias para favorecer el desarrollo integral de quienes constituyen la comunidad educativa, específicamente de los y las estudiantes, generando procesos de participación, responsabilización y activación de ciudadanía respecto a sus derechos humanos y a las interacciones de los distintos miembros de la comunidad educativa.

Se  establecen protocolos de actuación para situaciones de violencia escolar, los que deberán estimular el acercamiento y entendimiento entre las partes en conflicto, favoreciendo una adecuada resolución de éstos y procesos reparatorios. No obstante se implementarán acciones preventivas y promocionales, las cuales se encuentran contenidas en el Proyecto Educativo Institucional y complementadas desde la participación de los distintos actores de la comunidad escolar en el presente proceso de actualización del reglamento de convivencia 2018.

Se definen los siguientes objetivos:

  1. Establece deberes,  derechos  y  conductas  definidas  como propias para  los estamentos de alumnos y apoderados y que favorecen una sana convivencia de la comunidad educativ
  2. Al igual  que  instituye  medidas pedagógicas y disciplinarias a  implementar  ante  la ocurrencia de hechos o conductas que perjudiquen o alteren la sana y normal convivencia escolar.
  3. Define protocolos de acción y responsabilidades de cada  actor  de la comunidad educativa       para afrontar,  dirimir y solucionar  situaciones catalogadas como faltas al normal desarrollo de la coexistencia entre los miembros de la colectividad educativ
  4. Determina la existencia de un Equipo Convivencia Escolar que, a la  vez   funciona    como comunidad para la práctica/aprendizajes y  cumple  sus funciones de acuerdo al cumplimiento de los objetivos institucionales.

 

Finalmente el presente reglamento fue actualizado con la participación activa de los distintos actores de la comunidad: estudiantes, familias, directivos, docentes y asistentes de la educación, quienes reflexionaron de forma crítica respecto  a las principales tensiones, a los acuerdos de convivencia y a las medidas pedagógicas para la resolución de conflictos de funcionamiento e interaccionales -acorde a la legislación vigente- facilitando la acción  educativa desde el enfoque de derechos humanos de niñas, niños y jóvenes.

  1. Fundamentación

La convivencia desde una perspectiva de derechos humanos consiste en la interacción armónica de los miembros de la comunidad educativa, aportando al desarrollo de valores asociados a la dignidad, la libertad de expresión, el respeto y la justicia.

 

Así se plantea como el   ambiente   y   relaciones personales  y   grupales  que  se  establecen  al  interior  de  la  Comunidad Educativa, siendo un proceso en sí mismo, que contribuye a la construcción de un ambiente libre de discriminación y de violencia, y que busca el desarrollo de un espacio de respeto de la dignidad.

 

Desde una perspectiva de derechos humanos, la convivencia escolar –como escenario social de ejercicio de derechos y de ciudadanía- posiciona al mundo adulto (familias, docentes, asistentes de la educación y directivos) en su rol garantes, quienes deberán resguardar la protección y defensa de los derechos de niños, niñas y jóvenes.

 

En dicho contexto se entiende por Comunidad Educativa al conjunto de personas que forman parte  y participan directamente en la labor formadora, sea como gestores,   beneficiarios   o   intermediarios: estudiantes, apoderados/as, profesores/as, asistentes de la educación, directivos, entre otros.

 

La Convivencia Escolar la entenderemos como el proceso pedagógico e institucional que orienta y regula el entramado de relaciones sociales entre los distintos miembros de una comunidad escolar. La construcción cotidiana de la convivencia escolar se funda en un profundo sentido pedagógico definido por la UNESCO a través del informe Delors[1], como “aprender a vivir juntos”. Este proceso de interrelación entre los distintos actores de una comunidad educativa y sus grados de participación, poseen diferentes cualidades, dado el tipo de relaciones sociales que se establecen, las que pueden fortalecer o debilitar la calidad de los aprendizajes de los estudiantes definiendo la manera en la que se aprende a vivir en sociedad.

La Convivencia Escolar desde el Enfoque de Derechos, entonces, supone[2]:

  • Entender que las relaciones sociales entre todos los miembros de una comunidad educativa deben propender a la construcción y ejercicio de ciudadanía de los y las estudiantes.
  • Que existe una diferencia de roles y funciones entre los miembros de la comunidad educativa fundamentados en las diferentes responsabilidades y en las expresiones de las relaciones de poder existentes. Que las niñas, niños y jóvenes, estudiantes de las comunidades educativas son Sujetos de Derecho, lo que implica que poseen igual dignidad y derechos que los adultos y que requieren de especial protección y promoción de sus necesidades y derechos por parte de ellos, sin discriminación de ninguna índole y haciéndoles partícipes de las decisiones que les afecten.
  • Que los adultos de la comunidad educativa son garantes de derechos y como tales tienen obligaciones específicas en la generación de condiciones pedagógicas, relacionales y ambientales para que los y las estudiantes ejerzan sus derechos y asuman sus responsabilidades de acuerdo al principio de autonomía progresiva.
  • La convivencia escolar se entiende, como un fenómeno social cotidiano, dinámico y complejo, que se expresa y construye en y desde la interacción que se vive entre los distintos actores de la comunidad educativa, que comparten un espacio social que va creando y recreando la cultura escolar propia de cada establecimiento educacional.

 

Considerando que el espacio escolar es uno de los primeros socializadores de niños y niñas, es también el primer espacio público donde es posible pueden aprender a ejercer ciudadanía, en tanto sean reconocidos como sujetos de derechos, es decir, como personas con igual dignidad y derechos que los adultos y que requieren especial protección y promoción de sus necesidades y derechos.

En este marco, “el Ministerio de Educación a través de la Política Nacional de Convivencia Escolar orienta las acciones, iniciativas y programas que promuevan y fomente la comprensión y el desarrollo de una convivencia escolar inclusiva, participativa, solidaria, tolerante, pacífica y respetuosa, en un marco de equidad de género y con enfoque de derechos”[3].

Por su parte, los objetivos transversales en coherencia con la convivencia escolar, apuntan a desarrollar en estudiantes progresivamente la voluntad para autorregular su conducta y autonomía en función de una conciencia éticamente formada en el sentido de su trascendencia, su vocación por la verdad, la justicia, la belleza, el bien común, el espíritu de servicio y el respeto por otros; así como al mejoramiento de la interacción personal, familiar, social y cívica, contextos en los que deben regir valores de respeto mutuo, ciudadanía activa, identidad nacional y convivencia democrática.

Los conflictos de convivencia escolar pueden ser visualizados negativamente, sin embargo, es importante entenderlos como una oportunidad de aprendizaje para toda la comunidad escolar, en tanto exista la voluntad para rescatar la experiencia particular de un conflicto determinado como insumo para un aprendizaje colectivo.  Mejorar la forma en que una comunidad escolar convive es tarea de todos los actores que la conforman.

Objetivos.

El presente reglamento tiene por finalidad promover e inculcar en todos los  integrantes  de  la  comunidad  educativa  los  principios  y  elementos  que ayudan a  construir una sana convivencia escolar, con especial énfasis en los valores declarados en el Proyecto Educativo Institucional (PEI), de tal modo que se favorezca el desarrollo integral de cada uno de los miembros, lograr una sana convivencia escolar y prevenir toda clase de violencia o agresión.

 

Lo anterior se encuentra en coherencia con los planteamientos de la Corporación de Desarrollo Social de la comuna de Independencia, instancia encargada de agenciar la política pública local en materia de Educación y a la Política Comunal de Convivencia Escolar con enfoque de derechos 2017-2020.

 

[1] Delors, J. (1996.):
“Los cuatro pilares de la educación” en La educación encierra un tesoro. Informe a la UNESCO de la Comisión internacional sobre la educación para el siglo XXI, Madrid, España: Santillana/UNESCO.

 

[2] Política Comunal de Convivencia Escolar con enfoque de derechos 2017-2020, Independencia.

[3] Superintendencia de Educación, “Resguardo de Derechos en la Escuela, Orientaciones para la aplicación de la Normativa Educacional”, mayo 2016.

Reglamento de Convivencia Escolar